Llegué al bar "el efecto 2", ¿qué clase de bar se llama así?, por su nombre y el color rojo brillante de sus letras acompañadas de un neón que alumbra en el mismo color, tal pareciera que el giro de este lugar es algo diferente a solo pasar un rato entre amigos, pareciese que más bien es para buscar un "final feliz".
Dejé mi auto con el joven del valet, y aunque sea un auto no muy lujoso, le encargué que tuviese cuidado con la estacionada. Entré al lugar empujando la pesada puerta del lugar que asemejaba el estar construida de un rugoso metal, y vaya que así pesaba. Inmediatamente al entrar a esa primer sala que servía de recibidor antes de lo que es en sí el bar ya podías sentir ese olor a cigarro y bebidas, ese olor que desprende tu camisa después de haber estado en el lugar un buen rato, y de lejos se podía escuchar la música a un buen nivel así mismo los murmullos y carcajadas de los que estaban dentro.
Antes de ingresar al área principal te topas con una joven, bastante atractiva y seductora, que amablemente te ofrece cuidar tu saco u orientarte si vienes buscando a alguna persona o grupo de amigos. Le cuestioné sobre la fiesta de la oficina de mi esposa, a lo que recibí una negativa de que hubiese algún festejo registrado, y entonces procedí a preguntar por el nombre del jefe.
- ¿Será que están reunidos a nombre del señor Caleb Ruiz?
- ¡Oh claro!, el señor Caleb y sus invitados tienen todo el privado superior reservado. Le tengo que pedir su nombre para poder anunciarle al guardia superior que revise la lista y lo deje pasar.
- Bueno, lo que pasa es que... Yo no estoy precisamente invitado a esta reunión... Pero estoy buscando a mi esposa que trabaja para él y que no me ha contestado el teléfono ni llegado a casa.
- Lo siento pero no puedo dejar que pase a esa área sin invitación.
Mi semblante, creo yo que cambió drásticamente, sentía muchas cosas en ese momento, no soy alguien de problemas como para reclamar o entrar a la fuerza a un lugar pero la situación me hacía pensarlo seriamente y, estoy seguro, ella notó esa desesperación. La solución que me ofreció fue buscarla ella misma mientras yo esperaba en el área de la barra del lugar; le di su nombre y primeramente me guió hasta un banquillo en la barra y luego se dirigió hacia las escaleras que llevaban a la parte superior.
- ¿Algo de tomar joven? - dijo el cantinero amablemente desde el otro lado.
- No, gracias. Sólo vengo a buscar a alguien y me voy.
- Venga hombre si vienes por alguien que esté arriba es muy probable que tarde en bajar, mejor pide algo mientras esperas y hasta te puedes quedar después.
- Ok, entonces dame una cerveza.
- ¿Alguna marca o estilo en particular?
- ¿Pues qué tienes?
- Hombre; pues tengo de todo, desde lo artesanal local hasta lo más estrafalario que te imagines.
- Bueno entonces dame algo de estilo weizen alemán
Me sorprendió que el tipo no dudó para nada y sacó una botella de medio litro y la sirvió en un vaso adecuado para el estilo que me iba a dar. "Bueno después de todo este lugar tiene cosas agradables" pensé mientras daba el primer sorbo a la cerveza.
- ¿Está buena? ¿Qué tal la elección?
- Excelente, no me lo esperaba.
- El dueño es fan de esas cosas, dice que lo demás es agua con sabor. Un punto de vista demasiado estricto, pero él manda jejeje.
- Pues... ¡salud!
- Si ocupas algo más me llamas.
- Sale.
Llevaba, sin darme cuenta, la mitad del líquido ya consumido y aún no venía nadie a decirme nada, pensé que lo mejor era ir a cuestionarle a la recepcionista que había pasado, pero antes de levantarme por completo pude ver a Caleb que se dirigía hacia mí, pero no la veía a ella. Podía notar un cierto nerviosismo en el actuar de él, aunque bien podría ser que estuviese alcoholizado y por eso su conducta errática.
- Que tal señor Caleb, mire... Yo... Pues estoy buscando a mi esposa, no me contesta el celular y pues en el edificio me dijeron que ustedes vinieron hacia acá... Así que... Pues... ¿está aquí?
- Mire... Yo lo siento, ella vino, casi la obligué a que lo hiciera, y pues le debo confesar, que esperaba algo...
- ¿Esperaba algo?, pero... ¿qué demonios dice?, ¿acaso es lo que me imagino?
- Sí, pero no te preocupes, aquí la basura soy yo, ella es toda una dama, siempre se comportó y cuando se me pasaron las copas y mi mente se desvió ella respondió como debía y se marchó, no sin antes aclararme las cosas y darme lo que merecía.
- Lo sé, se quién es y cómo se cuida. Aún así espero que sepa que no haré nada aquí pero espero encontrarme luego para arreglar esto en otras condiciones.
- No será necesario, voy a arreglar esto de la mejor forma y le juro que no tendrá que lidiar conmigo... ni tampoco ella.
- Me voy, tengo cosas más importantes que hacer. Tengo que encontrarla.
Me alejé de ese nefasto ser, no sin antes dejar un billete sobre la barra que cubriera lo que consumí a medias. Caminé por todo el bar y hasta la salida, entregué el boleto al joven del estacionamiento para que trajera mi auto y mientras tanto recordaba aquella anécdota de un curso al que asistí hace tiempo; el conferencista preguntó ¿qué harías si en bar alguien llegara e invitase a tu esposa a bailar?, las respuestas fueron tan variadas desde el alejarse de ella y dejarla de los más pesimistas hasta el agarrarse a golpes de los más activos; después de oír las respuestas el hombre nos dijo lo que el haría "yo no haría nada, conozco tan bien a mi esposa que sé que ella rápidamente alejaría al tipo sin darle oportunidad alguna" ; bueno pues así es mi esposa.
Llegó mi auto, lo abordé y sin saber hacia dónde, comencé a conducir.
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