-Grabación 0002347 – 27 de abril 2137 …… Bienvenido doctor Hernández, comience dictado de voz.-
-Aquí David Hernández grabando este mensaje desde la estación submarina de investigación “progreso 12″ ubicada en el golfo de México. Mmmm… La verdad… es que ya no se porqué hago esto más que por el simple protocolo que pide este lugar, ya van más de 6 mensajes, uno cada mes, de los que no recibo contestación del exterior, la situación aquí es muy difícil, las provisiones son tres muy escasas, sobre todo cuando no se ha recibido un reabastecimiento desde hace tanto tiempo. Sobre el caso reportado del problema con el ingeniero de laboratorio Juan San Martín, quien le diera muerte a la asistente instrumentista Carmen da Silva de una fuerte y agresiva mordida en el área del cuello provocándole un desangramiento fulminante en menos de un minuto, haciendo cualquier intento por salvarla imposible, se podría decir que el estado del primero es cada vez peor, muestra una cierta conciencia de lo que hace e hizo, pero sus estados de ánimo y sus, por así decirlo, instintos primitivos son muy notorios sobre todo el deseo de atacarnos cada que tiene hambre, por lo que se le sigue manteniendo encerrado en una de las cabinas selladas y seguirá así hasta que recibamos órdenes, pero sobre todo les hago la petición una vez más de la extracción del personal, por este incidente y por lo ya antes mencionado. Seguimos en pié y trabajando los cuatro restantes del personal, pero esto ya es muy difícil y el ánimo al igual que las provisiones ya son casi nulos. Repito. Nulos.
-Fin de la grabación. Recuerde que tiene treinta minutos para realizar cualquier corrección o agregado antes de que el mensaje sea enviado-
-¡Lo sé! , ¡lo sé!, maldita máquina ya me tienes hasta la...
-Disculpe doctor - interrumpió el conserje - hay un pequeño problema con Juanito.
-Ok Martín, voy en seguida.
Martín se retiró dejando al doctor Hernández con una fuerte preocupación, ¿que problema podría haber con Juan?, desde que comenzó con su locura y diese muerte a su compañera de le había tenido encerrado y sólo se le pasaba comida por una pequeña rendija, lo cual al saciarle lo mantenía en un estado de inmovilidad casi al borde de parecer estar en un coma.
-Bueno veamos que es lo que está pasando con este hombre - dijo el doctor mientras se levantaba de la silla y pensaba en que tal vez ya no era lo más correcto llamarlo "hombre" pero no sabía de que otra manera nombrarle.
Se dirigió hacia donde estaba encerrado el ingeniero de laboratorio y notó que ya estaban ahí los otros tres compañeros que seguían dentro de las instalaciones.
-Que pasa, ¿ha habido algún cambio?- preguntó el doctor con un tono serio y algo preocupado por lo que pudiese ser la contestación de los notablemente aterrados miembros de la tripulación.
-Pues Doc, lo que pasa es que... como decirlo... mmm, a Juanito no le gustó lo que le trajimos de comer hoy y...- dijo Martín dejando entrever una falta de palabras para describir lo que pasaba.
Mientras el conserje trataba de explicar la situación las dos científicas marinas Rosa Jiménez y Blanca Martínez no dejaban de sollozar y se notaba que no iban a poder dar una explicación que complementara lo que Martín había tratado de explicar.
-¿Por que no lo ve usted mismo doc?- terminó el siempre silbante conserje a quien en estos momentos no se le notaba ni un dejo de la alegría que usualmente demuestra.
-Bueno dejenme ver- y se asomó por la ventanilla de la puerta cerrada donde mantenían al "prisionero" -pero... ¡madre de Dios!... ¡¿qué demonios ha pasado aquí?!, ¿que hicieron?- preguntó con horror Hernández.
La escena era por demás desagradable y bastante horrenda, en un rincón se podía ver el plato de comida que probablemente le hubiesen llevado hace rato, pero en el otro extremo del lugar se podía ver a Juan San Martín tirado entre un visible salpicadero de sangre por las paredes que lo rodeaban y ya considerable charco que lo rodeaba en el suelo, por la cantidad de sangre que se veía derramada el doctor no auguraba que le quedase mucha vida, sin embargo el cuerpo tirado cual trapo en el suelo mantenía una respiración agitada y un movimiento de la cabeza y extremidades lento pero constante aunque batante perdidos. Hernández tocó el vidrio de la ventana para llamar la atención y valorar un poco más la situación; de inmediato al escuchar el golpeteo del cristal Juan se movió dejando a la vista una profusa herida a la altura del abdomen de la cual estaban expuestas y colgando algunas víceras y de ahí mismo brotaba aún una cantidad de sangre considerable.
-¿Que va a hacer doc?- preguntó Martín
-Pues tengo que entrar y revisarlo, aunque ya no quede mucho que hacer- contestó Hernández
-Pero eso es muy peligroso, ¿no recuerda lo que le pasó a Carmen? él la mató sin hacer esfuerzo alguno, a pesar de que ella se resistía la fuerza que tenía era inmensa, recuerde lo que sufrimos entre todos para encerrarlo.- replicó Blanca Martínez entre lágrimas.
- No creo que pase tanto así, por la cantidad de sangre y la herida que muestra, estoy seguro que no le ha de quedar mucha fuerza- terminó el doctor y se dispuso a abrir la puerta.
Justo cuando la puerta comenzó a abrirse dejando entrar un poco de luz de la parte de afuera hacia la "celda" Juan corrió hacia esa dirección mostrando una velocidad desmedida y gritando desesperadamente como si algún demonio lo hubiese poseído. Abrió la puerta con una gran fortaleza y tomó al doctor del brazo, este último esperó lo peor, pero el jalón solo sirvió para quitarlo del camino, se postró frente a los otros tres y le dirigió un fuerte y gutural gruñido para después continuar con su frenética carrera, le siguieron los pasos desde cierta distancia y lograron ver que entró en el cuarto donde habían colocado a Carmen, de inmediato volvió a salir de ahí con la bolsa negra moviéndose espasmódicamente como si el cuerpo tratara de salir de ella.
Siguió su frenética carrera con el cuerpo de ella aún embolsado al hombro, se dirigió a la escalera que llevaba al muelle externo que era la única estructura visible en la superficie, la recorrió y se lanzó al mar junto con el otro cuerpo y desaparecieron entre las violentas aguas marítimas.
-Grabación 0002348– 27 de mayo 2137 …… Bienvenido doctor Hernández, comience dictado de voz.-
-Aún seguimos esperando la extracción por parte de ustedes solo queda este mes de sustento en la bodega y casi con cosas que no pensaríamos en ingerir pero sobre todo hay ya muy poca agua potable. Aún seguimos sin saber que pasó el mes pasado, pero ya muchos de nosotros creemos que tal vez no haya una salida más que salir de aquí por nosotros mismos y tratar de llegar a la costa. Lo haremos en tres semanas si no hay respuesta. Esperemos que no haya necesidad a veces pensamos que Juan aún le quedaba algo de razonamiento y que lo que hizo fue por alguna razón, pero sobre todo creo que hizo lo que nosotros deberíamos haber hecho desde hace tiempo.
-Fin de la grabación. Recuerde que tiene treinta minutos para realizar cualquier corrección o agregado antes de que el mensaje sea enviado-
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