Empezaba a preocuparme por mi esposa, no había llegado a casa, aún y cuando, ya debería de haber estado aqui desde hacía más de una hora, tampoco contestaba las llamadas al celular y en su trabajo, por obvias razones de la hora que es, las líneas ya no eran contestadas.
Son casi las 10 de la noche y en la comandancia de policía lo único que harían si llamo para notificar esta situación, sería echarse a reír a escondidas, o por lo menos eso me imagino con solo pensar en la situación, creo que es por culpa de ver tantas películas; claro que, lo que si es muy probable es que me digan que no pueden hacer nada hasta que pase algún tiempo más sin que obtenga razón alguna de ella, -¡Claro, entre más tiempo pase, es más probable que aparezca!- pensé sarcasticamente; aún así llame y no pasé siquiera de la operadora, cuando ya me estaba comentando - Lo siento, deben pasar al menos 48 horas para que la situación pueda ser notificada como de gravedad y podamos buscar a la persona- dijo apaciblemente, la verdad es que la voz de la oficial que me contestó me reconfortó y me brindó una sensación de tranquilidad y algo de seguridad en que todo estaba bien - Aún así, levantaré el reporte de lo que me ha comentado y lo tendré a la mano por si llegase a necesitarse al cumplirse el tiempo que le he mencinado para aceptar el caso- dijo ella, creo que al percatarse que no había contestado después de haberme mencionado la primer premisa, - Muy bien, esperaré y continuaré tratando de comunicarme- dije apasiblemente y con un aire de decepción y preocupación que estoy seguro que la mujer detectó por lo que me dijo a continuación -Señor... No se preocupe... estoy segura de que su esposa está bien, solo... tenga paciencia, y siga insistiendo, recuerde que el trafico en horas pico puede llegar a ser bastante lento y más si hubo algún accidente, y... tal vez pues se haya quedado sin batería en su celular- dijo con tono de sinceridad
-no sería la primera vez que pase eso- pensé -estaremos al pendiente y si no sabe nada en 48 horas vuelva a llamar y pondremos manos a la obra para solucionar esto- terminó de decirme con su apacible y tranquila voz, - Gracias, estaré al pendiente y espero no tener que volver a llamar, le agradezco, y enserio, toda su atención- comenté como despedida, -estamos para servirle, hasta luego- terminó la voz del otro lado y colgamos el teléfono casi al unísono.
-no sería la primera vez que pase eso- pensé -estaremos al pendiente y si no sabe nada en 48 horas vuelva a llamar y pondremos manos a la obra para solucionar esto- terminó de decirme con su apacible y tranquila voz, - Gracias, estaré al pendiente y espero no tener que volver a llamar, le agradezco, y enserio, toda su atención- comenté como despedida, -estamos para servirle, hasta luego- terminó la voz del otro lado y colgamos el teléfono casi al unísono.
Vaya, nunca me había tocado hablar con una policía que sintiera que me comprendiera y me diera calama, bueno, no había tratado mucho con ninguno, pero... ah esa maldita televisión, esos modelos que brinda... pues... no hay que tomarlos muy en cuenta siempre.
El pensamiento de que algo malo le debía haber pasado y esa intranquilidad taquicardizante se repetían y repicaban en mi cuerpo al ritmo de la música que se escuchaba en la casa de al lado mientras transcurría la fiesta de cumpleaños del hijo adolescente de mi vecino, que gracias a Dios para mi, le gusta la buena música, no salía mucho del rock y heavy metal de los ochentas y noventas, claro que esto no era tan bueno para mi esposa, que la verdad hubiera estado quejandose arduamente de los estridentes guitarrazos y gritos de “animales torturados” que se escuchaban, en palabras de ella, aunque yo la veía de vez en cuando mover la punta del pie al ritmo de la música; esos ritmos acelerados en estos momentos no eran de mi total agrado, ya que como dije, avivaban aún más ese acelere que sentía en este momento. Pero en otra situación ya estuviera sentado en el frente de mi casa con una buena cerveza escuchando los sonidos que desde hacía tiempo no escuchaba mas que en mi coche, debido a que tanto mi esposa como yo respetabamos los gustos del otro y la tolerancia más que nada se daba cuando uno viajaba en el coche del otro, solo así compartíamos los gustos diferentes, musicalmente hablando, de manera más “abierta”.
-Fear of the dark- mencionaba constantemente la canción en turno, conozco la letra bastante bien, y en realidad, explicaba de cierta manera la sensación que tenía en este momento, miedo a la oscuridad, a que algo estuviera ahí, a lo que pasa, o tu mente imagina que pasa o pudiese pasar, es sin duda algo que rondaba mi mente constantemente desde que empecé a preocuparme por la situación actual.
No podía lograr estar en calma durante más de un par de minutos, sabía que si continuaba de esa manera iba a hacer una locura de un momento a otro; pensaba que tal vez debería salir y buscarla, ir hasta su trabajo y tomar las rutas que usualmente recorría para volver a casa, pero ¿y si ella regresaba cuando yo saliera a buscarla?, tal vez sería peor, se invertirán los papeles y sería ella quien se preocupase por buscarme. Aunque yo tendría mi celular y de la casa me podría marcar, en fin eran muchas las cosas que podían pasar, pero todo era mera suposición.
¿Qué hacer?, decidí que lo mejor era dejar una nota en la puerta diciéndole que fuí a buscarla y que manejaría hasta su oficina y luego volvería, que al leer esto me marcara para saber que estaba bien y decirle dónde estaba yo; claro que todo esto en pocas palabras, no iba a pegar en la entrada principal una larga lista de peticiones a Santa. Escribí la nota tomé las llaves, celular y cartera y me dirigí a mi auto.
Al salir a la acera pude ver cómo seguía la fiesta en la casa contigua, y mi vecino al ver que me preparaba para marcharme me alcanzó, me cuestionó sobre el volumen de la música y sobre si había problema; le dije que no, que tenía que salir para arreglar un asunto, que no se preocupara. Supongo que notó mi angustia ya que antes de arrancar el auto me dijo, recargándose sobre la ventanilla del lado del copiloto, que no me preocupara, que todo iba a estar bien y me deseó suerte.
Arranqué y mientras conducía recordaba las amables palabras de mi vecino, pero sabía que él no tenía ni idea de lo que pasaba. Me dirigí directo a la autopista que llevaba al trabajo de ella, con el celular en la mano mientras conducía y con la esperanza de esto.
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