Regresamos a clases… y no, todavía no estamos listos
Hay algo curioso del regreso a clases.
Durante las vacaciones uno piensa:
“Ahora sí. Este ciclo voy a organizarme desde el principio.”
Nueva libreta.
Nueva agenda.
Carpetas perfectamente ordenadas.
Planeaciones listas.
Materiales preparados.
Incluso llegamos a imaginar que este será el ciclo escolar en el que finalmente tendremos todo bajo control.
Qué bonito es soñar.
Porque llega el primer día y, aproximadamente a las 8:17 de la mañana, ya estamos buscando un plumón que juramos haber dejado sobre el escritorio.
Y alguien pregunta:
—Profe, ¿qué vamos a hacer?
Mientras nosotros pensamos:
“Pues… sobrevivir.”
Y sí, regresamos a clases.
Pero también regresamos con pendientes, reuniones, diagnósticos, formatos, planeaciones, grupos con necesidades diferentes, alumnos que todavía están agarrando ritmo y esa maravillosa sensación de que el ciclo apenas comienza y ya necesitamos vacaciones.
Pero vamos por partes
El regreso a clases no tiene que significar que desde el primer día todo debe estar perfectamente organizado.
De hecho, probablemente no lo estará.
Y eso no significa que estemos haciendo mal nuestro trabajo.
Uno de los errores que podemos cometer al iniciar un ciclo es querer resolverlo todo inmediatamente.
Queremos conocer a todos nuestros alumnos.
Detectar sus necesidades.
Aplicar diagnósticos.
Organizar el aula.
Establecer reglas.
Planear proyectos.
Trabajar contenidos.
Atender a las familias.
Y, si sobra tiempo, quizá tomar agua.
Porque aparentemente también eso forma parte de la jornada docente.
Entonces, ¿qué sí podemos hacer?
Primero: observar.
Antes de querer cambiarlo todo, necesitamos conocer al grupo que tenemos enfrente.
¿Cómo participan?
¿Quién necesita más acompañamiento?
¿Quién termina rápidamente?
¿Quién casi no participa?
¿Quién tiene dificultades para leer, escribir, expresarse o relacionarse?
Y algo todavía más importante:
¿qué saben hacer ya nuestros alumnos?
Porque diagnosticar no debería convertirse únicamente en una lista de carencias.
También necesitamos descubrir fortalezas.
Segundo: no planear para un alumno imaginario
A veces hacemos una planeación maravillosa.
Todo está perfectamente organizado.
La actividad tiene inicio, desarrollo y cierre.
Los materiales están especificados.
La evaluación está contemplada.
Y entonces llegamos al salón…
Y resulta que nuestro grupo necesita otra cosa.
Eso no significa que la planeación haya sido inútil.
Significa que planear también implica estar dispuesto a ajustar.
Una buena planeación no es la que nunca cambia.
Es la que nos permite saber qué queremos lograr y qué podemos modificar para conseguirlo.
Tercero: establezcamos pocas prioridades
No necesitamos transformar el grupo completo durante la primera semana.
Podemos comenzar con algunas prioridades muy concretas:
- Conocer al grupo.
- Establecer acuerdos de convivencia.
- Identificar necesidades de aprendizaje.
- Recuperar hábitos de trabajo.
- Generar confianza.
- Dejar claro qué esperamos de nuestros alumnos.
Parece poco.
Pero créeme: ya es bastante.
Especialmente cuando todavía estamos intentando recordar dónde guardamos las listas de asistencia.
¿Y la planeación?
Sí, hay que planear.
Sí, necesitamos organizar nuestro trabajo.
Sí, tenemos que considerar los elementos curriculares correspondientes.
Pero intentemos que la planeación sea una herramienta para enseñar, no solamente un documento que necesitamos entregar.
Porque podemos tener una planeación impecable en papel y una actividad que en el salón simplemente no funciona.
Y también puede suceder lo contrario:
Una actividad sencilla, bien pensada y adaptada al grupo puede generar muchísimo más aprendizaje.
Ahí está la diferencia entre planear para cumplir y planear para enseñar.
Una pequeña propuesta para comenzar
Durante los primeros días, en lugar de intentar abarcarlo todo, podemos hacernos cinco preguntas:
1. ¿Qué saben mis alumnos?
2. ¿Qué necesitan aprender?
3. ¿Qué dificultades estoy observando?
4. ¿Qué fortalezas puedo aprovechar?
5. ¿Qué puedo modificar en mi forma de enseñar para responder a este grupo?
No necesitamos tener todas las respuestas inmediatamente.
De hecho, sería bastante sospechoso tenerlas el primer día.
Somos docentes, no adivinos.
Y sí… vamos a estar bien
Probablemente habrá días en los que todo salga como lo planeamos.
También habrá días en los que una actividad de 20 minutos nos ocupe toda la mañana.
Habrá alumnos que nos sorprendan.
Habrá situaciones que no teníamos contempladas.
Habrá reuniones que pudieron ser un mensaje de WhatsApp.
Y seguramente habrá algún momento en el que pensemos:
“¿Por qué escogí esta profesión?”
No se preocupen.
El pensamiento es bastante común.
Lo importante es que, entre todo ese caos, sigamos buscando maneras de hacer mejor nuestro trabajo.
No necesitamos comenzar el ciclo siendo docentes perfectos.
Necesitamos comenzar observando, escuchando, ajustando y aprendiendo junto con nuestros alumnos.
Porque al final de cuentas, de eso se trata.
No de tener todo bajo control.
Sino de saber qué hacer cuando inevitablemente lo perdemos.
Y para eso estamos aquí.
Entre Profes MX.
Aquí vamos a hablar de educación como realmente se vive: con teoría, estrategias, documentos, dudas, experiencias… y uno que otro “¡ay, profe, ya ni la friegues!”. 😅
Bienvenidos a un nuevo ciclo escolar.
Ahora sí.
Vamos a ver cómo nos va.
Comentarios
Publicar un comentario